Skip navigation

Archivo de la etiqueta: terrorificos relatos

El cuarto del monstruo

.

-No, mamá… no me encierres en el cuarto del monstruo… - gimió Andrés.

-Andrés, deja de lloriquear y acepta el castigo como un niño grande - contestó María. Además, te he dicho mil veces que olvides esa patraña del monstruo que ya somos mayorcitos.

Leer Más »

.

La mosca

Acabo de matar a mi marido. Vale. Dicho así puede ser que suene fuerte. Lo sé, el padre de mis hijos, el amor de mi vida, mi alma gemela, ¿no suena bonito? Esa puta manía de pegarme cada vez que llegaba del bar parece que termina aquí.

Leer Más »

.

Casamiento con la muerte

La ceremonia se cumplía una vez cada ciento veintitrés años, según los rígidos preceptos de la Orden Mayor. Solo una vez en todo ese período de tiempo el Templo abría sus puertas. Nadie podía encontrarlo, y de este modo, la desconocida y milenaria Orden llevaba a cabo sus rituales sin riesgo de interrupciones.

Leer Más »

.

Alba

Brota la sangre, sale disparada de mi brazo. Los cortes en la piel me hacen sentir vivo. Poco a poco el líquido rojo gotea en el suelo. Un corte más profundo en la muñeca izquierda hace que empiece el principio del fin, ya no habrá marcha atrás.

Leer Más »

.

El visitante de la Necrópolis

El aire frío del invierno de una tarde que fenecía un día 23 de diciembre, bajo los árboles del Campo Metropolitano, arropaba mi cabeza intensamente, dejando en mi rostro una imagen pétrea, en la que mis ojos y mis cabellos eran lo único que no era inmóvil dentro de ese lugar de eterno descanso.

Leer Más »

.

Despedida

Parecía ser otro día más en el hospital, llegar muy temprano para pasar visita con los médicos y ver a los pacientes que se encuentran internados en el servicio de Ortopedia Pediátrica.

Leer Más »

.

Leyenda urbana

-No sé si realmente pasó, no quiero pensar en ello, cuando no se piensa en algo, ese algo no existe, desaparece, muere… No quiero pensar en ello, sin embargo, no puedo evitarlo..

Leer Más »

.

DEMONIOS EN LAS SOMBRAS

-¿Por qué me miras de esa manera?-pregunté.

-Miro como y donde me place-contestó la sombra.

Desde que tuve uso de razón, no entendía por qué debía tener una sombra que no sirve

para nada. Todo mi cuerpo cumple una función, pero la sombra…

Leer Más »

.

El dije

Ya no eran simples susurros… ni leves quejidos, su respiración furiosa podía escucharse claramente a través de la puerta; estaba decidido a entrar, y esta vez estaba totalmente desprotegida. El miedo pudo más que su curiosidad, estaba petrificada, su corazón retumbaba con fuerza entre su pecho, pero los gritos se negaban a salir…

Leer Más »

.

¿Podré hacer algo bien?

Siempre me dicen ese tipo de cosas, ya no debería llorar, pero oírlo de la boca de mi familia me hiere mucho. Mis lágrimas al final logran salir de mis ojos oscuros, lo que provoca que ellos rían lo más fuerte que pueden.

Leer Más »

.

Dolor y Lamento

Ya nada es lo mismo desde que mi padre se ha ido. Los días pasan lentos y el ocaso de mis días me impide el olvido. He mirado al cielo por si entre las estrellas veo el rostro que una vez tanta felicidad me había traído. Pero ya nada es lo mismo.

Leer Más »

 .

La ciudad de la noche eterna 

Había oscuridad. Aquél joven se levantó de su cama y la única luz que percibió fue la de una lámpara a su lado en un pequeño buró gris. Se puso de pie y asomó por su ventana; las calles eran negras y gritos desesperados llegaban a sus oídos pidiendo ayuda: era la voz de una mujer, sin embargo no podía ver nada porque todo era negro a sus ojos; tomó una linterna. El alumbrado público se había apagado por quinta vez en menos de veinticuatro horas… algo andaba mal.

Leer Más »

.

ESO

El hálito helado que osciló desde los pasillos exteriores me hizo estremecerme. Eran las 23:13, estaba en la guardia del hospital más cercano al que llegué. Ni siquiera sabía el nombre. El punzante dolor de cabeza que me despertó, también me obligó a correr desesperadamente  por las calles hasta llegar allí.

Leer Más »

.

El baño

Esa noche no podía dormir en mi cuarto, estaba segura que estaba llena de bichos, cucarachas, arañas, moscas, mosquitos… ratones suaves y mojados. Mis pies eran más silenciosos que los besos, pero besar no era algo que tuviese en la cabeza en ese momento.

Leer Más »

.

Aquella noche gris…

La luz mortecina y grisácea de esa noche de luna llena empapaba el clima sombrío de un aire retro. Mis pies me conducían por baldosas de cristal, que reflejaban a la delgada figura persiguiéndome a un paso mecánico.

Leer Más »

.

Las mejores amigas

19 de marzo de 1986 – 7:50 am

Desperté como todas las mañanas en el campamento de Arizona, era un día extraño, poco soleado y todo lo que escuchaba eran ruidos muy fuertes y un fuerte dolor en mi ojo.

Me encontraba en la cafetería, mientras me encargaba de cuidar a los niños más pequeños del campamento. Entonces una joven de mi edad se sentó a mi lado.

Leer Más »

.

Juguemos…

Tengo miedo. No quería venir aquí pero al final me han convencido. Pero no quería…
Ir al cementerio no entra dentro de mi idea de una noche divertida. Además solo tengo once años, ya tendré tiempo de ir al cementerio cuando me muera. El cementerio de mi pueblo queda además en las afueras, tardaría más de 10 minutos en volver a casa corriendo si pasara algo. ¿Qué? ¿Que puede pasar? Yo que sé.

Leer Más »

.

En la eterna noche

En medio del bosque, escucho el sonido del viento golpeando las hojas. Mientras corro es el único sonido que puedo escuchar. Los árboles en la absoluta oscuridad bloquean mi paso. Trato y trato de esquivarlos, pero es inútil; me estrello estrepitosamente. Leer Más »

.

Noche negra

I

Ya llevaba rato dormida, no mucho, pero si un tiempo, me desperté en  mitad de la noche, miré el reloj y me di cuenta de que eran las 2:54 AM., sabía que debía tener sueño profundo y que me costara mantenerme despierta, pero extrañamente, este no era el caso. Me puse a buscar algo que hacer para cansarme rápido y volver a dormir, así que busqué mi peluche favorito…

Leer Más »

63 EsCaLeRa.

4.20 pm

Las luces de la calle se cuelan por las rendijas de la persiana. Está empapada en sudor pero no se atreve a salir de debajo de las sábanas. Mira la hora en el reloj de números rojos que bailan en el techo de la habitación. No puede dormirse ahora… pero lo hace… Leer Más »

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 5.098 seguidores