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Árboles de vida y muerte
Yo soy de los que opino que el cuerpo no es más que un contenedor que, tras la muerte, vale para poco más que abono para las plantas. Debatir sobre qué hacer con él sería comenzar un diálogo estéril ya que por mucho que se diga, pruebas de que nos valga de algo en el otro lado no hay ninguna. Sea como fuere, el conservar o no los cuerpos de los difuntos y los modos de hacerlo son muchos y dispares y se adaptan a tiempos y culturas. Veamos hoy uno de ellos que quizás os sorprenda.




