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A nuestro correo nos suelen llegar todo tipo de historias de vosotros, nuestros lectores, y de otras personas que prefieren mantenerse en el anonimato por razones que no estamos en derecho de cuestionar. Relatos, fotografías, experiencias personales… algunas de ellas, como ya sabéis, las publicamos en el blog de forma periódica, otras se quedan en un simple intercambio de impresiones entre nosotros y los que nos las enviáis. Publicamos hoy uno de esos textos que nos llegan enviado por alguien al que llamaremos “señor X”. No emitiremos opinión. Que cada uno saque sus propias conclusiones.























