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Archivos en la Categoría: RELATOS DE TERROR

El cuarto del monstruo

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-No, mamá… no me encierres en el cuarto del monstruo… - gimió Andrés.

-Andrés, deja de lloriquear y acepta el castigo como un niño grande - contestó María. Además, te he dicho mil veces que olvides esa patraña del monstruo que ya somos mayorcitos.

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Instinto

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Como comenzar esta historia…

Era una tarde, estaba nublado, oh sí, lo recuerdo perfectamente.
Salía del colegio, nada tan excitante como el olor a tierra mojada. Acababa de llover, yo esperaba sentada en la banca de afuera a mi amiga Julieta. Me distraje viendo las gotas de rocío en las hojas, eran perfectas, precisas, cada vez me sorprendía más la naturaleza, esas hojas eran dignas de uno de esos documentales que salían en la TV. En ese momento pensé en la tarea que nos había dejado la profesora Tania. Yo era mala para Biología, al parecer a ella le gustaba torturarme con el trabajo de la típica maqueta de ADN. La profesora me odiaba, nunca le caí bien. Hasta ahora saco estas conclusiones.

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Correr

Sólo sé que nos persiguen, caminantes sin mente poseídos por un hambre caníbal del que jamás podrán liberarse. Heme aquí luchando por abrirme paso entre cacharros de metal sin gasolina esparcidos en un imposible laberinto que complican el paso a cualquiera, incluso a ellos.

¿Dónde está Ali?, ella estaba justo a mi lado, hace unos momentos…

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Fashionista

Era una mujer sumamente amable, y sumamente entrometida. Cada semana le llevaba a la oficina algùn postre: pie de queso, galletas caseras, costra de chocolate blanco con frutas secas, emparedados de crema de mani con mermelada.. en fin, que por lo menos 5 de sus 87 kilos eran responsabilidad de esa señora. Y todo esto le molestaba tanto a su novia: la recibìa con toda educaciòn, pero una vez que se iba cerrando la puerta tras de sì, comenzaba a recriminarle el que èl le aceptara tantas atenciones. ¿Què buscaba esa señora? ¡Si casi podrìa ser su madre!!! ¿Cuàles eran sus intenciones?? ¡Y esa manera de hurgar en la intimidad de los demàs!!! ¡Còmo si quisiera saber algùnoscuro secreto!!! ¡Pero si no hay nada que investigar!! Claro, a menos que èl sì ocultara algo, ¡pero ella no! ¡Ella què podia ocultar si todos la conocìan! ¡Què fastidiosa mujer! La aventaria por la escalera si pudiera. Le sacaria los ojos. Le arrancaria la piel de las…Shhhhh. Sus dedos en los labios de ella y un beso en la mejilla lograban tranquilizarla para olvidar el asunto. Despues de todo sòlo era la anciana de la oficina de al lado que criticaba lo excentrico de su enorme colecciòn de abrigos,jerseys y accesorios de piel.
Piel…
Piel..Era la piel lo que le faltaba ahora a ese cuerpo. El cuerpo de esa anciana amable y metiche.

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…aseguro que lo maté…

Todo comenzó la noche que lo asesiné. No fue difícil matarlo, pero jamás pensé todas las dificultades que implica hacer desaparecer  un cadáver, primero pensé en descuartizarlo y quemarlo, pero descubrí que soy muy débil para partir sus huesos, así que opté por quemarlo entero, cuando me dirigía a depositar su cuerpo frío en el carro apareció Margarita y me preguntó qué hacía y no me quedó más remedio que mentirle diciéndole que iba a dar un paseo en el auto.

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 El anillo de la muerta

Era el sueño perfecto para una novia, una boda de ensueño con el amor de su vida, junto a su amada familia, rodeada siempre de cuidados y felicidad. La recepción se realizaría en una lujosa hacienda a las afueras de la ciudad, rodeada de gigantescos árboles, un lago de aguas oscuras y jardines que crecían sin pedir permiso y rosales, rosales por todas partes, a pedido suyo.

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Etéreo

Mi nombre es Rafa y en ocasiones desaparezco. Solo sé de mi, mi nombre, y que tal vez mañana al levantarme no recuerde ni eso. No consigo recordar nada más. No sé si tengo familia o si alguna vez he tenido una vida.

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El señor X

El señor X observa desde la ventana de su casa. La idea poco a poco le va rondando la cabeza. Observa el comportamiento de las personas en general. Obviamente dejan mucho que desear. Un rebaño más. Eso es lo que son. Fácilmente alterables, vulnerables. Algunos piensas que son inteligentes por leer tres librillos que lideran las listas de ventas, por tener el coche más caro aparcado en la puerta de sus casas, por tener la casa más grande y la ropa más cara. Ostentación. Eso es lo que se valora aquí. Tener y tener. Pasear a la guapa de turno en tu coche para que los demás la vean. Exhibir tu trofeo. Amar con los ojos, no con el corazón. En eso se transformó el amor, en aparentar.

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Susana decide morir

Tic tac, tic tac… Por la ventana se cuela el zumbido de un neón callejero que satura el ambiente. Golpes en la pared. Ella abre los ojos y se levanta de la cama. Lo intuye, algo va mal. No pueden apenas apreciarse colores en la oscuridad de la noche. Sirenas de policía a lo lejos; disparos.

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La mosca

Acabo de matar a mi marido. Vale. Dicho así puede ser que suene fuerte. Lo sé, el padre de mis hijos, el amor de mi vida, mi alma gemela, ¿no suena bonito? Esa puta manía de pegarme cada vez que llegaba del bar parece que termina aquí.

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Santiago

El día que Santiago despertó en aquel hospital, lo último que pasó por su mente es que moriría antes de llegar el mañana. Estaba en una habitación de baldosas blancas, acostado en una cama de sabanas azul marino. Había otra cama, pero parecía ser el único en el lugar.

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Solo quería sorprenderlo… ¡Lo juro!

Esa noche llegué temprano a casa, el trabajo no estuvo  duro ese día y pude regresar temprano. En mi mente la idea de llegar y encontrarlo  despierto me enloquecía de dicha, planeaba en mi cabeza, inocente de lo que ocurriría, una noche romántica con vino que acababa de comprar  y placer; pensaba ingenuamente que con eso llenaría los vacíos que dejaba el trabajo entre nosotros dos.

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Pasión y locura

Era una tarde de septiembre cuando la conocí; recuerdo que estaba lloviendo y mi abrigo se había empapado completamente, busqué un refugio para escampar y de repente, ondeando su cabello oscuro apareció ante mis ojos la criatura más bella que jamás había visto…
Tenía ojos oscuros y labios rojos, los recuerdo eran rojos como la sangre, como el color de las rosas, como el rojo atardecer que solía contemplar cuando era niño.

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Casamiento con la muerte

La ceremonia se cumplía una vez cada ciento veintitrés años, según los rígidos preceptos de la Orden Mayor. Solo una vez en todo ese período de tiempo el Templo abría sus puertas. Nadie podía encontrarlo, y de este modo, la desconocida y milenaria Orden llevaba a cabo sus rituales sin riesgo de interrupciones.

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Lobo en un bar

En el bar local, mientras sonaba aquel tema de Eric Clapton “Love In Vain”, se encontraba ese personaje apesadumbrado que miraba el tarro de su cerveza casi terminado, observe detalladamente que su mirada reflejaba un tinte de concentración, no por el tarro, ni por el ambiente del bar local, más bien en su mirada algo le perturbaba, parecía como fijo en un punto de su vida, como atrapado en sus recuerdos que no parecían ser gratos, su mirada mostraba dolor, pensé por un momento que era por la muerte de algún ser querido.

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Laguna negra

Diario encontrado en la casa bajo investigación. Las entradas a continuación han sido las seleccionadas para el estudio del caso. Leer con cautela.

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Una noche interminable

Di por terminado mi plato de salmón y me dispuse a lavar la vajilla. Estando la cocina limpia, decidí cerrar los postigos del enorme ventanal. Afuera, el negro cielo se veía opacado por el resplandor de las estrellas que brillaban con una fuerza jamás vista. Aproveché la ocasión para disfrutar el espectáculo y me recosté cómodamente en mi reposera plegable. Divisé fácilmente la Osa Mayor y Las Tres Marías pero me costó encontrar mi constelación preferida: la Cruz del Norte. Al cabo de un largo rato conseguí localizarla, pero cuando me disponía a contemplarla escuché un ruido ensordecedor proveniente del interior de mi casa de campo. Estupefacto, me puse de pie y me dirigí sigilosamente a ver qué ocurría.

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Alba

Brota la sangre, sale disparada de mi brazo. Los cortes en la piel me hacen sentir vivo. Poco a poco el líquido rojo gotea en el suelo. Un corte más profundo en la muñeca izquierda hace que empiece el principio del fin, ya no habrá marcha atrás.

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El visitante de la Necrópolis

El aire frío del invierno de una tarde que fenecía un día 23 de diciembre, bajo los árboles del Campo Metropolitano, arropaba mi cabeza intensamente, dejando en mi rostro una imagen pétrea, en la que mis ojos y mis cabellos eran lo único que no era inmóvil dentro de ese lugar de eterno descanso.

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Regreso…
Prefacio.

Que tranquilo estaba todo aquél día.

Recuerdo que Adán y yo conversábamos debajo de aquél árbol cuyas frutas serían nuestra perdición.

Jamás me pasó por la mente que faltaba poco para una guerra

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