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Rescatando juguetes del baúl de los recuerdos

Mucha gente conocerá las famosas vajillas de la marca “duralex”, yo crecí tomando mis papillas, mis sopitas y mis lentejas en estos adorables platos de cristal más duros que el acero, y mis “colacaos” en las tazas y vasos a juego. Eso de que si se caían al suelo no se rompían no lo tengo muy claro, porque la vajilla de mi abuela no pasó a otra dimensión paralela, yo rompía platos como churros. Los míos era verdes, mis favoritos, conseguí preoteger un par de platos que eran los únicos que usaba por lo menos hasta los 20 años. Luego los heredó el gato. Aunque mi abuela tenía un juego completo de color verde y de color ámbar. ¿De qué color eran los vuestros?

Pero no voy a hablar de vajillas sólo, hoy he tenido que cuidar de los retoños de mi vecina y ver las tecnologías de juguetes que se gastan los niños de hoy en día, con perritos robot, consolas de juegos que hasta no necesitan mandos, eso sin contar los parques infantiles completamente blindados para que los peques no se hagan ni un rasguño, me he preguntado cómo es posible que yo siga viva. Con esos columpios de hierro oxidado en los que jugaba de pequeña, que una brecha de cinco puntos en la frente era lo menos que podías conseguir, sus suelos de tierra que se incrustaban a mala idea en lo más profundo de la rodilla que te acababas de desollar al caerte del castillo de tubos de hierro. ¿Y los juguetes?.

He conseguido una recopilación de los juguetes que todo niño nacido hace más de tres décadas recordará. Ahora miramos la seguridad del juguete de turno, se retiran de la venta los que dan calambre, los clasifican por edades, te avisan si tiene piezas sueltas que el tierno infante se pueda llevar a la boca… pero cuando yo era pequeña no era así. Cada cual sacará sus conclusiones, yo, ya sabéis que no puedo evitar contar mis experencias.

Fabrícate tu propio castillo. Recuerdo que yo tenía la plataforma que era plástico blanducho, del malo, y tres o cuatro ladrillos gracias a los cuales descubrí cómo se colocan los ladrillos, no se hacen pilas unos encima de otros, sino que se combinan. No me ha servido de mucho porque no me dedico a la contrucción, pero para las reformas de mi casa  me ha venido de perlas.

Mi mejor recuerdo del parvulario (que ahora se llama escuela infantil de 0 a 6 años) Este entrañable maletín de hojalata sin rematar y con aristas, que los adultos denominaban “cabás”, donde metías tus lápices de colores, el sandwich de foiegrás del recreo y el tesoro de turno, piedras, una avispa muerta, un caramelo medio chupado… El mío era como un autobús, por el dibujo que tenía, y por el daño que hacía, niño que se metía conmigo, niño que recibía un golpe de cabás en toda la cabeza. Me duraban poco. Los amigos y los “cabases”.

Sé que existía, yo nunca tuve uno, pero con esta caja de plástico ¡podías ver películas proyectadas en una pared blanca!. Supongo que también en una sábana, este tema no lo domino. No duró el invento porque no servía para proyectar en los reposacabezas de los coches para que los niños estén tranquilos todo el viaje a Torremolinos. Ahora entiendo por qué no tuve uno, yo veraneaba en Lugo.

¡El Angeloso, con sus alitas de mosca, qué entrañable!. De este si tuve uno, se le cayó enseguida un ojo que me comí, así que mi madre, entre ponerle un parche o un botón, le puso un botón. Se supone que estas criaturas angelicales era para bebes, antes no decían eso de cuidado con las piezas sueltas. Total, si no te comías el ojo del osito, te comías un botón de la caja de costura. Esos paseos tradicionales a urgencias con algo atravesado en la garganta unían más a las familias, creaban vínculos, por lo menos recuerdo que mi abuela no paraba de hablar sobre el desastre que era (yo) mientras me arrastraba de un brazo y yo no me enteraba de nada porque estaba entrando en hipoxia y todo me parecía muy bonito. ¿Cuantas siestas me habré echado abrazada a mi osito tierno y achuchable, y tuerto?.

No recuerdo si llegué a conocerlo, porque este cartel está datado en 1964, cuando yo no existía ni en el mundo de las ideas, pero mi infancia está llena de chicles insípidos que prometían no perder el sabor, que te arrancaban los dientes de leche de lo duros que estaban y que como te explotara un globito hecho por ellos ibas a tener restos en el flequillo durante unas semanas, a no ser que llegara la abuela con las tijeras, como era mi caso, aunque en mi caso me tenía que recortar hasta las cejas. De las pestañas no hablemos. El nombre promete, me gusta, tiene garra para tratarse de un chicle infantil. Ya sé por qué dice que dura cuanto quieras, porque en el flequillo siempre quedarían restos. También muy recomendable para los agradables paseos familiares a urgencias con el niño en hipoxia por tragarse un chicle.

Aparentemente, éste parece un juguete muy inofensivo, pero ¿quién no se ha pegado un tajo en un dedo con un folio?, no mata, pero duele, eso acompañado de las tijeras que eran necesarias para recortar la muñequita y sus vestiditos. Había tijeras especialmente pensadas para niños, de plástico de colores, que podías usar para hacerte un tirachinas, porque cortar no cortaban nada. Entonces recurrías al costurero de mamá, con la sabia mirada de la abuela y su famosa frase de ” el pico para abajo a ver si te vas a caer y clavarte las tijeras en un ojo”, y pasabas las tardes felices sin pensar que te podías quedar como tu Angeloso.

Magnífico invento ingenioso que te prometía miles de opciones de diversión, y que yo, personalmente, a día de hoy, sigo sin saber cómo funciona ni para qué sirve. Será porque no tuve una bola loca. Claro, como veraneaba en Lugo…

De este ingenio sí conozco el funcionamento porque me lo regalaron mis tíos pijos, que me odiaban y yo a ellos, y sabían que yo odiaba los juguetes de niñas. Tanto escuchar “no juegues con la cocina” y luego van y te regalan una cocina de juguete, con ésta esperaba que mi abuela me dejara usar las cerillas, pero no, ¡porque era eléctrica, supermoderna, vamos, lo más en cocinitas!. Recuerdo que la batidora se movía, las luces se encendían y el teléfono hacía ring ring. Lo mejor estaba detrás, unos cables que si ponías la legua daban calambre. Le saqué utilidad al trasto, con una de las lamparitas y sus cables incluidos, una pila unida por celo y un cartón de papel higiénico del elefante, ese gran amigo, me hice una linterna chachi para leer de noche.

El paracaidista, ese juguete que tirabas por la ventana y luego no encontrabas. Tal vez no estuviera hecho para tirarlo por las ventanas, pero si no, ¿qué gracia tenía?. ¡Ah, sí, subir una silla sobre una mesa, subirte a la mesa y a la silla para buscar un lugar alto y disfrutar del vuelo. Del tuyo, que aterrizabas contra la esquina de la mesa. Otra brecha de tres puntos y otra familia unida camino de urgencias.

Mi querido amigo el Oso Goloso, claro que tuve uno, como cualquier peluche que saliera a la venta, eran los únicos juguetes que me gustaban y con los que no parecía la niña del exorcista. Cuando perdió su pañuelito mi madre le hizo un jersey de lana a juego con otro para mí, eso no evitó que el material del osito me provocara ataques de asma terribles, por mucho que mi abuela lo lavara con jabón lagarto, que parece que era el curatodo de las cosas textiles (el curatodo humano era la mercromina) porque no había forma de quitarme el dichoso oso. Era más entrañable llegar a urgencias en hipoxia, esta vez por un ataque de asma agudo, abrazada a tu osito. Me lo cambiaron por otro peluche, desde entonces le sigo buscando, Señor Gutiérrez ¿dónde estás? (así se llamaba).

A esta muñeca tuve el gusto de no conocerla. Ahora con las dietas de omega 6 y lo mal visto que está el colesterol y las grasas saturadas de origen animal, no creo que tuviera mucho éxito. Aunque me pregunto, ¿realmente esta muñeca comía grasas?. Yo conocí la versión papillitas, llamadadas “cagoncetes” y los muñecos de biberón, llamados “meoncetes”. Nunca le encontré la gracia, salvo practicarles autopsias para ver si tenían estómago y riñones.

Con esta muñeca no hay dudas, era la evolución de la grasitas hasta que llegaron las Barbies anoréxicas, creo que ahora han sacado una versión con la liposupción hecha. Mis perrerías con las Nancys mejor me las guardo porque he descubierto entre mis amigas que puede herir sensibilidades. Había niñas muy apegadas a sus muñecas. Solo diré que el pelo ardía muy bien. Esta versión no la tuve, la Nancy Presidiaria, parece que acaban de ficharla ¿por conducir borracha el coche de Ken?. ¿O era Lucas?.

Los que nunca pasan de moda, también me ahorro los comentarios porque conozco gente que por sus scalextric matan. Creo que es el juguete para niños que más disfrutaban los padres.

El juguete entre los juguetes, aquel que siempre quise tener pero nunca me compraron, por miedo a que volara la casa. Eso fomentó mi afán de conocimiento y los experimentos los hacía con el sifón de mi abuela, su sal de frutas para el ardor de estómago y la tinta azul del tiralíneas. Fue divertido, pero ni frotando con jabón lagarto y estropajo del bueno consiguió mi abuela volver a dejarme blancas las manos y parte de la cara, ni te hablo ya del flequillo.

Este bicho me creó un dilema. Yo adoraba los peluches de animalitos y odiaba los muñecos humanoides. ¿Alguién puede decirme qué era este simpático bicho peludo que se chupaba el dedo?. Mi abuela me decía que era un mono, mi madre que era un oso, mi tía la pija que era un niño con mucho pelo. Lo suficientemente desconcertante para que jugase con recelo con él.

¿Quién no ha tenido esta caja de juegos reunidos?, ésta u otra más moderna, porque ya lo dice el anuncio, no podían faltar en un hogar. ¿Alguien sabe para qué servían los cuatro ratones de colores, a parte de comerte uno y entrar en hipoxia?. No, los ratones no me los tragué, pero varias fichas del parchís sí.

Y hablando de piezas que te pudieras tragar con facilidad, los sobrecitos sorpresa que vendían en los kioskos eran juguetes baratos, no sabías qué te ibas a encontrar, tenías que separarlos de un armazón de plástico y se perdían debajo de cualquier sillón o en una tráquea. Eran como los huevos sorpresa de ahora, pero sin chocolate. El chocolate te lo daban a parte con pan, pero ya había que ponerlo en casa.

Y para acabar, cierro con los complementos indespensables para toda casa que tuviera niños y juguetes. Primero, el botiquín de primeros auxilios, con sus pinzas para intentar sacar el muñeco de plástico atravesado en la traquea o en una fosa nasal, el alcohol para desinfectar las heridas superficiales que luego soplaban para llenar de gérmenes porque picaba, el agua oxigenada para las heridas un poco más gordas, que también picaba, acompañado del algodón que te dejaba la pupa llena de hilitos, y la Reina, nuestra salvadora ¡La Mercromina!, mercurio y cromo unidos para embadurnarte de la cabeza a los pies. Después de mi experimento de la sales de frutas, yo parecía la bandera de Francia, las manos azules, la piel blanco lechoso y las rodillas, los codos, algún dedo, la frente, y tal vez la barbilla, rojas de mercromina. Con mis coletitas, el flequillo lleno de chicle y mi oso que daba asma, no sé cómo mi abuela se atrevía a sacarme de casa. ¡Ah, sí!, porque había niños que estaban peor, los que pegaba con el cabás.

Y el segundo, el que salvaba nuestra ropa del barro, las tintas, la mercromina y las manchas de sangre. ¿Somos o no somos una generación más dura que el acero?.

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Tejido por Angelika.

Fuentes:

http://www.todoanuncios.com

http://www.todocolecciones.net

galería de imágenes de Google.

  1. Oh Dios mio creo que no tuve infancia no recuerdo nada de eso ¿o sera alzheimer? solo se que las muñecas si no eran parte de mis propiedades que tal para mi era menos tenebroso encontrarme al patas (diablo) de frente ahora por lo menos las soporto jejeje

  2. xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD memeooo¡¡¡¡¡ xDDDDDD

  3. Fantastico post! Cuanta razon tienes, yo que soy de bastante pasada la treintena… Los conozco todos jejejeje Me lo he pasado de lujo leyendote y recordando buenos tiempos. Jugue a construir castillos hasta artarme, en casa del vecino ya que nunca consegui que me compraran tan machista juego…
    Muchas gracias por este buen rato Angelica.
    Saludos poseidos…

  4. Acabas de traerme todos los recuerdos de mi infancia de golpe, ese paracaidista de plastico o el quimicefa que me parecía tan especial que no me atrevia a usar los componentes pensando que quizás volaría todo el edificio. Aún guardo el exin castillos y los monta plex, eso si, el escalextrix y el cine exin no los pude tener, (eran tiempos mas dificiles), pero yo también comí mi maizena en esos platos color ambar. Muchas veces pienso que casi todo eso estaria prohibido hoy por mil normas de seguridad e higiene, pero como bien has dicho nos ha hecho duros y hemos sabido apreciar la cosas, al final somos una generación especial que podiamos crear amigos imaginarios sin que nos llevaran al psicologo y pelearnos olvidando unas horas despues cualquier rencor. Yo soy mas amigo del futuro que de mirar al pasado, pero creo que no esta mal hacerlo de vez en cuando.
    Besotes y gracias por los recuerdos.

    • Huy, el escalextrix y el cinexín no lo tenían ni mis primos pijos, era un lujazo. ¿Pero lo bien que te lo pasabas jugando con una caja de cartón, que en tu imaginación podía ser cualquier cosa?. Lo de los amigos imaginarios y hablar con los peluches, menos mal que no te llevaban al psicólogo, es verdad, yo no habría salido todavía del manicomio. Besitos.

  5. !!!!!DIOS MIO¡¡¡¡ que recuerdos exin castillos,cinexin,juegos reunidos,monta plex y el paracaidista,habia tambien eran sobres con soldaditos de plastico de unos dos o tres centimetros de grande que iban todos cogidos me lo pasaba bomba con tan poquita cosa y no como hoy en dia que se aburren de todo

  6. Angie querida, aunque yo no tengo màs de tres dècadas, (tu hiciste el comentario, jiji) si conozco estos artìculos, bueno , la mayorìa, pero en Mèxico les conocemos asi: Las vajillas son “vitrocrisa” y eran las ùnicas que compraba mi mamà en color cereza, los castillos no los conozco, los maletìnes de hojalata por acà se llaman loncheras y buscando en los tianguis o mercados de pulgas aùn los encuentras, el cine portatil era “cine a al mano de disney” , el cual odio porque mi hermana tenìa uno y yo no, los chicles eran los “motita” o “bubblie”, las muñecas de papel pues debo decir que mi abuela me comprò cientos, porque no sabia tratarlas con “delicadeza” y simpre acababan degolladas, el paracaidista aùn lo venden por acà pero yo se los hago a mis hijos con una bolsa del supermercado y algun muñeco de Max Steel que tengan por ahi, y pues para que te digo màs, casi seria otro post.
    Pero sì, me hiciste recordar mi muy querida infancia, la cual seguirè alargando lo màs que pueda, te mando besos desde Mèxico!!!

  7. Nunca había escrito un comentario en este blog, aunque lo leo diariamente desde hace bastante tiempo pero, luego de casi caerme de la silla, tengo que agradecer a Angelica por tan excelente post… De ahora en adelante, no podré escuchar nunca mas la palabra “hipoxia” sin echarme a reír! Jajajajaja…

    Gracias y muchos besos!

  8. si y haora nos tratan como si fueramos de cristal jijijiji
    SALUDOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  9. no se de donde sea eso pero yo tengo 17 años y me toco todavía jugar con alguno de esos juguetes
    yo aun me acuerdo como me divertía vistiendo las muñecas de papel

  10. jajajaja…se ve que ras una nena terrible!…y amiga de atragantarte con todo! jajajaj
    Estupendo post, muy divertido!
    Saludos.

  11. Jope que entrañable. Todavía se ven Nancys por ahí. Pero yo he jugado con el Exin y con juegos reunidos un montón. Y la cocina era la mas moderna…. Que nostalgia.
    Chao
    Ana

  12. Llegó el viejuno… recuerdo todas esas cosas, cuatro décadas de vida dan para eso y para más.
    Felicidades por el post

  13. Que recuerdos. Hay cosas que si me suenan de haberlas visto y tocado… como el Cinexin, bolaloca, etc y el botiquín es tal como el que estaba en casa… que nosotros dimos mucha guerra… seis hermanos varones, ^^

    En la vida después de Dios… Llevaba diez años en coma y, para los enfermeros del Hospital Mercy de Nueva York era el mejor paciente, no daba ruido.
    http://lagartija78.wordpress.com/

  14. La superprotección de los niños, al contrario de lo que persigue, los debilita.

    • Completamente de acuerdo. A mis hijos los voy a dejar que se ensucien y se lastimen todo lo que quieran (dentro de lo razonable), que disfruten su infancia y crezcan sanos de verdad.

  15. ¡Cuántos recuerdos! Si es que tuve hasta el maletin de hojalata, jaja, y también era un autobús aunque nunca lo utilicé como arma arrojadiza ¡Qué bueno!

    Angélica aunque siempre os leo hoy comento por primera vez en un post tuyo y lo hago para agradecerte los buenos ratos que nos haces pasar. Lo que me has hecho reír en todo este tiempo que llevas en tejiendo.

    Un abrazote!

  16. He reido como loca recordando como era de facil divertirse no como ahora que los chicos piensan que los padres son los relacionistas publicos de ellos que andan por ahi con un Gatorade en la mano cuando uno en la loonchera le metian cualquier brevaje en el thermo que se fermentaba a la hora del lunch y eso mas que bebida parecia bomba molotov!!!!jejejejejeexcelente post…beso

  17. Precioso reportaje, aunque yo no tuve ocasión de usar estos juguetes, sí tuve ocasión de ver alguno de ellos en… escaparates. Me gustaba verlos entonces y me sigue gustando verlos ahora. Pero solo verlos, ya que no me hubiese gustado usarlos. La forma en que fui educado y el ambiente donde vivía no daba para comprender que estas “cosas” fuesen para jugar y que tuviesen utilidad “didáctica” para el futuro del crío.
    De la marca Duralex sí he usado, y en efecto son duros pero cuando caen en la posición “correcta” estallan en pequeños añicos de cristal cual metralla que como te pille alguno de seguro sangras.
    Saludos.

    • Pues yo debía tirarlos todos en esa posición, porque cristalitos de duralex salían de todas partes de la casa al barrer. Yo los usaba para jugar a los tesoros y decir que eran piedras preciosas, con el consiguiente corte de dedo.

  18. Yo tuve ese mono extraño que se chupaba el dedo….recuerdo que lo tire…no me gustaba…y una muñeca de mi tamaño que abria y cerraba los ojos, como me daba miedo…la tire tambien….tambien tuve barbies pero esas conducian carritos tonka y revolvedoras de cemento hasta que descompuse la revolvedora de cemento echandole cemento de verdad…pero disfrutaba mas jugar con mi perra y con las gallinas de mi tio, con mis botes de pintura tenia toda la pared de fuera de casa llena de garabatos y me comia las flores de un arbol….no se como no me intoxique o me mori de tetanos…

  19. jeje, yo no se si alegrarme o no por conocerlos todos, pero hay que afrontar la realidad, los años pasan. Ahhhh, lo que daría yo porque volviesen los sobres de Monta Plex a los kioscos. Creo que sus cacharros de plástico fueron con lo que más disfrute de niño, con permiso del Exin castillos, por supuesto.
    Mira, ya me ha entrado la morriña, voy a otear por el Ebay que seguro que todavía consigo algún sobre sorpresa de los de antes¡¡ :D

    Por cierto, mis duralex eran ámbar y mi madre todavía conserva alguno.

    Besiness

    • Hay un sitio en Madrid que todavía los tiene, es una tienda que vende de todo de la época de los 70, si eres de Madrid está en la zona de moncloa, esquina entre la C/ Fernando el Católico y C/ Isaac Peral, no me acuerdo el nombre pero es curiosa

  20. soy un viejuno… Me acuerdo de todo!!!

  21. ¡Woooo como olvidar a las muñecas de papel que aún en mi corta edad (14 años) las recuerdo! Y que las compraba con mi abuela y tampoco me queria dar las tijeras (que ya pasaba de los 3 años) que aún no comprendo cómo se atrevieron a quitarlas de la tienda (si yo sólo visitaba a mi abuela por ir a comprar esas muñecas). Y como olvidar a las muñecas de Famosa jejeje aunque mi niñez niñez no las tuve si las conoci mucho.
    Como si fuera ayer jejeje (¿y las pinypon tambien fueron de esas épocas?) hoy que está nublado por aca me gusta recordar cosas gracias por este post.

  22. Jajajaja….que buen post,muy interesante,es muy placentero por asi decirlo,econtrarse las cosas con las que te pasabas las horas siempre riendo.Saludos.

  23. Jajajaja muy buen post. Antes nos podíamos caer de árbol y después de unos minutos para recobrar el aire nos levantábamos y volvíamos a subir como si nada nos hubiera pasado, pero los niños de hoy, por cualquier cochinada tienen que llevarlos al hospital ¡Cómo han cambiado los tiempos!

  24. Gracias Angelika, me has hecho reir mucho…

  25. Los conozco todos, pero yo solo jugué con los recortables, los demás pertenecieron a mis hijos, pues si que soy mayor, bueno no tanto, que los juegos reunidos, yo creo que son bastante mayores, la Nancy era una muñeca preciosa, creo que les cambiaba más veces, la ropa yo que mis hijas. Me encantó recordar, ¡ah! tuve una vajilla en color ámbar, por cierto que no queda mi un plato. Besitos.

  26. Hay Angelikita de mi amor. Exelente Post, yo ya no se si reirme o ponerme a llorar conosi todos estos juguetes imaginate, yo que no tomaba muy en serio la edad hoy me hisiste regresar el tiempo y me diste un baldazo de agua fria al ver como ha pasado el tiempo, en cuanto a lo que realmente fue la razón de tu Post, te dire que si, somos la generacion Duralex ya que sin que nos cuidaran tanto nuestros padres salimos avantes salvo una que otra fractura en la pierna o brazo, o una descalabradilla, eso si las rodillas y los codos todos llenos de cicatrises de nuestros aventurados juegos de niños. Gracias Angelikita por tu post, saluditos y abrazos.

  27. no soy de españa, pero el nombre de muñeca “grasitas” seguramente en estos dias seria llevado a la camara de la onu por ser incitador a la niñez que se pongan mas gordos que un puerco

  28. jajajajajajajajajaja . me rio por lo de la cocinita , yo tenia una , y ponia la lengua para que me dase calambre , ¿ porque lo haciamos ? eso no lo se , pero que recuerdos jugando con mi hermana ¡¡¡ nos la pasabamos toda la tarde hasta la noche haciando comiditas , quitandole el azafran ami madre para hacer paella , jo… mi infancia ¡¡¡

  29. Jejejejeje, queda claro: los niños mantienen las familias unidas, aunque solo sea de camino a urgencias!!
    Aunque a mí me ha tocado correr con tanta frecuencia, que los médicos ya me miraban con cara de sospecha: ¿no será este un niño maltratado por alguno de sus progenitores?
    ¡¡No quiero ni imaginarme la que hubieseis armado de haber jugado juntitos!!
    ¡Lo que he llegado a reírme contigo, qué salero tienes contando las cosas!!
    Besitos, preciosa.

    • Caray, ahora que le he dado a “Publicar”, me doy cuenta de que tengo que matizar, jejeje, ¿cómo ibais a saber que estoy hablando de mi hijo?
      Yo he sido una niña muy buena ;)

      • También hay que agradecer que en los médicos de urgencias de antes estaban curados de espanto, si no, cada vez que me llevaba mi abuela en hipoxia, con una brecha, con algo roto, intoxicada por algo que me había comido… etc, habrían dado parte a las autoridades.
        Besitos. Angelika.

  30. Que triste los conozco todos, menos el chicle bazoka que yo comía Cheiw o algo así que era un ladrillo que rompia dientes, por cierto, con tus comentarios ¿sigues viva?, si hubieras nacido en esta época, ahora tu abuela estaría detenida y juzgada por malos tratos y estarias viviendo en una casa de acogida. Los niños de antes jugábamos en columpios oxidados, toboganes con agujeros que tenias que esquivar para no dejarte la piel, los charcos en el suelo al final del tobogan donde acababas empapado, los castillos de hierro con picos cortantes que jugabas al rey del castillo y pisoteabas al que intentara subir (en la caida te dejabas la cabeza, brazos, piernas, etc) y al llegar al suelo te levantabas, reias y volvias a subir (y otra vez pa´bajo de cabeza, claro), ahora los castillos son de madera o goma con esquinas reforzadas y amortiguadas con poliespan, suelo de goma, en la bici con casco, coderas, rodilleras, botas reforzadas, etc, en mi época brecha en la cabeza, codos y rodillas desollados, snif snif, que entrañable y por supuesto SEGUIMOS VIVOS.

  31. no conozco ninguno……..
    soy muy joven…jeje

  32. El mono ese que se Chupaba el Dedo, era parte de una caricatura que se llamaba Monkikis. Y su nombre era efectivamente “Chupadedo” al menos aca en México. Saludos.

  33. Hola.

    Primera vez -pero no última, lo puedo asegurar- que visito tu blog.
    Es muy bueno! muy buenos temas, y muy bien escritos.

    Hasta ahora sólo he leído el de el Marqués de Sade -mas bien, el de su suegra- y éste en el que ahora escribo.
    Están geniales.

    Yo también me crié en una generación donde los porrazos, heridas y demás accidentes eran cosa de cada día. Y creo que fue para mejor.
    Yo trabajo en computación, pero no le recomentaría a nadie que a su hijo pequeño le comprara uno, ni una consola de videojuegos, ni un teléfono móvil. Mejor que lo haga salir a la calle a jugar, que se embarre, se empolve, se ensucie y se raspe las rodillas al menos dos veces por semana, y de seguro será un niño feliz.

    Saludos ^^

  34. Acá en Chile al Duralex se le llamó Futura, era una vajilla de color ambar, verde o café oscura, yo rompí taza tras taza cuando me obligaban a tomar la leche Superchil, malísima pero que una vez bebida iba y tiraba la taza al suelo, cual Zorba el griego. Recuerdo haber jugado con petardos y fósforos como si fueran piezas de Lego, haberme comido el refresco en polvo directamente del sobre cada vez que podía, jugaba con pilas alcalinas que encontraba en la calle y las usaba con mis soldaditos de plastico, me arrojaba en bicicleta (era niño, de esas con ruedas chicas a los lados) desde la pendiente del Cementerio hasta la plaza de armas, unos 400 metros a toda velocidad con el consiguiente suelazo y rodillas rotas. En casa mas lamentaban haber roto mis Robert Lewis que haberme hecho puré codos y rodillas. Y miren, sigo vivo.

  35. JAJAJA TE SACASTE UN 100 WAW ME HICISTE RECORDAR MI INFANCIA ….. Y MIS VISITAS A URGENCIAS JAJAJA YO CRECI EN UN EJIDO EN EL CAMPO ASI QUE YA TE IMAGINARAS MIS RODILLAS UN DESASTRE Y EN LA FRENTE LA CLASICA HERIDA DE 5 PUNTOS. UNA VES PLATICANDO CON MI ESPOSO COINCIDIMOS QUE NUESTRA GENERACION TIENE ESA MARCA EN LA FRENTE JAJAJA ES MEDIA NOCHE AQUI EN MEXICO Y ME ESTOY AGUANTANDO LAS GANAS DE REIRME POR MIEDO A DESPERTAR A MIS MOCOSOS EN FIN QUE RECUERDOS YO HICE UN COLUMPIO CON UN ALAMBRE OXIDADO QUE ME ENCONTRE POR AHI Y EL RESULTADO…….ME ATRAVESE EL BRAZO DE LADO A LADO JAJAJA ME DIERON UNA SANTA REGAÑADA Y DE LAS VESES QUE ME CORTE POR USAR HOJAS DE RASURARPARA SACAR PUNTA A LOSLAPISES Y DE LAS VESES QUE ME CLAVE ESPINAS Y CLAVOS POR TRAER HUARACHES EN LUGARES POCO APROPIADOS ENFIN SALUDOS

  36. Jajaja perdon pero me salte los comentarios y ahora que los leeo es cierto en esta epoca a nuestros padres los hubieran ecarcelado por maltrato y negigencia jajaja yo a los 2 años me perdi …. A media noche y mas o menos por la misma edad me tome alcohol ( jaja y desde entonces) y cuando tenia 1 año me comi el veneno de las moscas a los 4 años por metiche me queme con el cafe caliente a dios gracias y a mis papas que actuaron rapido solo quedo una mancha cafe en fin que cosas y sobre todo sigue uno vivo y feliz me acuerdo que mi mama me gritaba cuando ya tenia unas 3 o 4 horas bajo el sol “ metete que ya estas renegrida de sol” jajaja y ahora lo veo con mis escuincles jaja se repite la historia

  37. Qué tiempos aquellos….

    Tuve la lonchera, el muñeco humanoide (que creo que se fue a las estrellas), las laminas recortables (en las que me pinché varias veces mis deditos), la cocina con las que te pinchabas los dedos y no servía de mucho excepto algunas ollitas que todavia lo usamos en la cocina verdadera, y he visto el oso goloso de unos primos y amigos y el botiquin de primeros auxilios (las tijeras fueron a parar en las narices, en las bocas o en los dedos de mis locos primitos)

    Lo de escamas de lagarto, no lo conozco y me pregunto para que será. Acaso son verdaderas?

    Besos y abrazos

  38. Dios mio,he vuelto a mi niñez, viendo todas esas cosas, yo sigo teniendo platos de Duaralex, son “casi” irrompibles, también me acuerdo del chicle, se te llenaba la boca, se te pegaba al pelo cuando hacías bomba y aparte de llevarte un cogotazo, los tirones para sacártelo, los juegos reunidos, la Nancy no la tuve, pero si una que abria y cerraba los ojos y lloraba moviendola, sin pilas claro. Joder que vieja soy, el Scalextric lo tuvieron mis primos, el jabon Lagarto en escamas, lavaba la ropa y te dejaba la piel de las manos como la piel de un cocodrilo. Repito que vieja soy.

  39. Se me olvidaba, ahora todo esta medido, asegurado, protegido y yo recuerdo que cuando nos hacíamos una herida, nos echabamos tierra para que se quedara la cicatriz, lo pasábamos de maravilla, entiendo que hay que tener cuidado, pero mi niñez fue divertida, nos caíamos, nos heríamos, nos DIVERTÍAMOS, ahora con las consolas de vídeo juegos, los ordenadores y demás me parece a mi que no es lo mismo. Cuando te tragabas alguna pieza, esperabas al día siguiente y fuera con toda tranquilidad, mi abuela nos daba Aceite de Ricino, que sabia a rayos, pero nada mas, aparte del cogotazo de turno por tragarte algo que no debías. Explico: “cogotazo”, golpe corto y seco dado en la nuca, que te recolocaba las neuronas y sabias que “eso” no tenias que volver a hacerlo.

  40. ¡YO TENIA LOS DOS OSOS!, bueno ahora son de mi hija, Angeloso, pero de color amarillo y respecto al oso naranja con cara de persona, que le puse de nombre BIRBIR, xq en la etiqueta ponia la marca BIR, o algo parecido…


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