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¿De la iglesia al cielo o al infierno?
En el siglo XIX, la época en que los grandes vestidos de crinolina y los mantos españoles en la cabeza eran la caracteristica primordial del vestuario de las demas de la aristocracia y las tradiciones religiosas eran fundamentales en la vida de la sociedad. ¿Quien si no ellas, moda y religión podian mover grandes masas de gente? Y fue ello mismo lo que causo que ambas estuvieran involucradas en una de las más absurdas trágedias de la historia chilena.
La Iglesia de la compañia con sus casi 90 metros de largo y conformada por tres naves, fue construida por los jesuitas en la calle Bandera y desde su comienzo arrastró consigo un sino maldito; primero fue una capilla situada en el mismo centro de esa misma manzana edificada por los jesuitas para su Colegio en 1593 pero fue reemplaza por un segundo edificio que fue concluido en 1631, y era el mejor de los templos de Chile, todo de cal y canto, adornado de elegantes y costosos artesonados. En su techo y próximo al presbiterio, tenia una gran cúpula por donde penetraba la luz. Este templo fue arrasado por el terremoto del año 1647 inmediatamente se comenzó a reedificar en el mismo sitio la tercera iglesia en cuya obra se empleó cerca de cuarenta años. Se le había hecho una inmensa torre en el frontispicio, adornada con un magnífico reloj que hoy se encuentra en la torre de Santa Ana.
Reloj en la capilla Santa Ana
Este nuevo templo fue arruinado por el terremoto del 8 de julio de 1730, pero se procedió muy pronto a su reparación. A consecuencia de ello se reforzaron los arcos de las naves laterales con murallas trasversales a las que se dejó un pequeño arco, más como pasadizo que como adorno; de aquí resultó una serie de estrechas y oscuras capillas en los dos costados. Expulsados los jesuitas en 1767, la iglesia quedó casi abandonada hasta los primeros años del presente siglo, en que se hizo su capellán el clérigo D. Manuel Vicuña, después obispo de Santiago. Este la rehabilitó para el servicio del culto, hasta que fue devorada por el incendio del 31 de mayo de 1841 que la redujo a escombros, quedando sólo en pié sus sólidas murallas. Se la reedificó por medio de una suscrición popular en pocas semanas produjo una ingente suma, y los clérigos hicieron de ella su templo orito. Pero el destino ensañado con esta construcción le preparaba el peor de sus ataques que no estaba dirigido únicamente a ella sino tambien a sus fieles.
Es así como en el año 1863, el día 8 de diciembre fecha en que se celebra una de las fiestas más importantes de la iglesia. Como es de suponerse el templo se encuentra abarrotado por gran cantidad de feligreses que acuden a la eucaristia; finalizando la tarde el altar se encontraba engalanado con todo aquello que caracteriza estas celebraciones y que añaden un toque magnificencia a dichos lugares el santuario estaba iluminado por miles de lámparas de hidrógeno, parafina y aceites y adornado con cortinajes, globos de colores, cintas y flores de papel. Cerca de las 18:45, una de estas lámparas habría fallado cerca del Altar Mayor, comenzó un foco de fuego y las llamas se apoderaron de un retablo de madera y un lienzo al fondo, subiendo desde allí a la cúpula. Una estampida de personas corrió frenética hacia las puertas de las cuales las laterales se hallaban cerradas, ellas se abrían hacia el interior pero la muchedumbre presionaba desesperada hacia el exterior, mientras le llovían vigas y tablas ardientes sobre la cabeza.
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Iglesia en Llamas
Cerca de las 20:00 horas, la torre con el reloj se desplomó. En poco más de una hora, la iglesia quedó completamente en ruinas y el retiro de los 1.500 a 2.500 cadáveres tardó cerca de diez días. El número de víctimas fue abrumador para una ciudad que tenía aproximadamente 100.000 habitantes. Debido a la imposibilidad de reconocer a los fallecidos sólo se reconocieron siete de ellos, según los textos que tratan sobre este hecho las víctimas debieron ser sepultadas en una fosa común de 25 m², frente al Cementerio General.
Los muros de la Iglesia que soportaron las llamas fueron demolidos acabando así con 270 años de trágedias asociadas a un sitio que se suponia fuera de recogimiento y encuentro con Dios pero que finalmente sólo llevo a sus desafortunados asistentes a vivir un infierno en la tierra, en su lugar se plantó un jardín con un monumento en recuerdo de las víctimas. Posteriormente, el monumento fue trasladado al Cementerio General de Santiago
Monumento a las victimas
A raiz de este insuceso se creó el cuerpo de bomberos de Santiago, un esfuerzo del pueblo para intentar que esta clase de hechos no se repitieran.
Más Imagenes
Retiro de Cadáveres

Imagenes museo del Carmen de Maipú

Imagen vía
Posteado Galilea. Tejiendo el mundo
Fuentes:
//gosouthamerica.about.com
www.septima-hazmat.cl
//es.wikipedia.org
//urbatorium.blogspot.com
www.santiagorepublicano.cl
Para ver más DESASTRES


13 Comentarios
Qué terrible tragedia!…y el detalle de las puertas que abren hacia afuera era una previsión que no se tomaba en aquellos años!…con una medida como esa se hubiera evitado semejante catástrofe.
Saludos.
muy completo
me ha gustado
además la foto antigua con el incendio
y todo la documentación
un saludo
Supongo que muchos perderían la fe a raíz de este suceso, menuda paradoja, morir de un modo tan cruel en una iglesia.
Menudo historial el de este lugar, creo que hicieron bien en construir un parque porque cuando un sitio tiene esta suerte tan negra ya no se la quita nunca. Imagino la tragedia que supondría en su vida, 2000 personas sobre una población de 100000 es una barbaridad, a casi todos les tocaría muy de cerca esta gran tragedia.
Un post magnífico, saludos¡¡
Muy interesante, sabia de algunos lugares también donde incendios, terremotos se llevan a los fieles en las iglesias. Como dice sinuhé, es bastante paradójico.
salu2
Que horror me ha puesto los pelos de punta, el fuego me aterra, y morir así, encerrados, es terrible. Te tengo que leer de día, no a estas horas. Besitos.
Con o sin momumento, el hecho, seguro que no se olvidará jamás en el pueblo! horrible. Un abrazote
En esa misma esquina, en Santiago de Chile, se erige el Palacio de Tribunales de Justicia, en donde también varios se han “quemado” durante todos estos años.
Vaya, no conocía ese dato. La verdad es que este tipo de encerronas con el fuego se han dado en muchos lugares y durante toda la historia. Hoy en día los sistemas anti incendio han avanzado muchísimo y aún así, todavía muere mucha gente todos los años víctima de estos terribles incendios.
Un saludo
Amigo, gracias por la réplica. A modo de sugerencia, dentro de los grandes incendios hay dos que merecerían ser revisados: El incendio del edificio Joelma en Sao Paulo y la tragedia del camping de Los Alfaques. Esto no es porque tenga un interés pirómano, sino porque algunos años antes fui bombero voluntario acá en Chile (soy chileno), y analizamos el incendio del Joelma desde el punto de vista de los materiales que en esa epoca se usaban en los edificios de altura, que eran verdaderas bombas de tiempo por el nulo conocimiento de normas de seguridad con materiales ignífugos, sumando a eso la transmisión por televisión del incendio que agregó un plus impactante. La tragedia de Los Alfaques, tristemente conocida por los españoles, fue una explosión BLEVE que arrasó un camping a esa hora lleno, y que modificó los estándares de seguridad de transporte masivo de combustibles.
Un abrazo, y muchas gracias por tu blog.
No conozco el del edificio Joelma, pero el de los Alfaques si que lo viví en su día y todavía lo recuerdo con tremendo dolor. Yo era un niño entonces, pero aquellas imágenes no se han borrado de mi mente y permanecen nítidas como aquel fatídico día. Algún día escribiré sobre ese lugar y los terribles sucesos que allí acontecieron.
Un abrazo
Excelente!!!
Siempre he tenido una atracón especial por la historia de éste funesto incendio.
Mi tía me contaba historias de Santiago antiguo para que yo me comiera la comida sindo muy niño, ésta fue una de las historias que más me llamó la atención y recordé posteriormente a través de los años. Ha pasado mucho tiempo desde mi infancia y vengo a saber la historia completa en tu blog.
Gracias.
Curiosamente, estoy leyendo el libro” El incendio del templo de la Compañia de Jesús” de Benjamin Vicuña Mackenna….los testimonios de quienes estuvieron allí y que los plasmaron en artículos de los diarios de la época son realmente espeluznantes y sobrecogedores.
muy re interezant..pro tan tragiko tuvo q ser.. seria feo morir asi puesto q la gente se desespero i ante eso se asficciaron o murieron aplaztadoz q horrible…
salu2