
Óxido y hielo
Los cementerios de barcos no son algo inusual, arrinconados en ensenadas de aguas negras y contaminadas, en los lindes de los grandes puertos mercantes e industriales, estos gigantes de acero son abandonados hasta que el óxido, el salitre y las ratas, los reducen a poco más que un amasijo de hierros retorcidos y semi hundidos. Leer más »













