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Ciudadano O

Los hechos se producían entre octubre de 1995 y marzo de 1996. En aquellos seis meses, la región de Zhitomir vivió aterrorizada por una serie de 43 asesinatos que Onoprienko había ido sembrando. La Nochebuena de 1995 se produjo el ataque a la aislada vivienda de la familia Zaichenko. El padre, la madre y dos niños muertos y la casa incendiada para no dejar huellas fue el precio de un absurdo botín formado por un par de alianzas, un crucifijo de oro con cadena y dos pares de pendientes.

Seis días después, la escena se repetía con otra familia de cuatro miembros. Víctimas de Onoprienko aparecieron también durante aquellos seis meses en las regiones de Odesa, Lvov y Dniepropetrovsk.

Estas matanzas incitaron a la segunda investigación delictiva más grande y complicada en la historia ucraniana (la primera había sido la de su compatriota Chikatilo). El gobierno ucraniano envió una buena parte de la Guardia Nacional con la misión de velar por la seguridad de los ciudadanos y, como si el despliegue de una división militar entera para combatir a un solo asesino no fuera bastante, más de 2000 investigadores de las policías federal y local.

Los policías empezaron a buscar a un personaje itinerante y elaboraron una lista en la que figuraba un hombre que viajaba frecuentemente por el sudoeste de Ucrania para visitar a su novia.

Con la policía tras su pista, Onoprienko puso tierra de por medio en 1989 y abandonó el país ilegalmente para recorrer Austria, Francia, Grecia y Alemania, en dónde estaría seis meses arrestado por robo y luego sería expulsado.

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De regreso a Ucrania sumó otros nueve a los 43 asesinatos, y poco después, ante las pruebas encontradas por los agentes en los apartamentos de su novia y su hermano (una pistola robada y 122 objetos pertenecientes a las víctimas), hallaron una razón para arrestarlo. Cuando la policía le pidió los documentos en la puerta de su casa, Onoprienko no les quiso facilitar la tarea, e hizo un esfuerzo vano por conseguir un arma y defenderse. Cuando los policías por fin lo detuvieron, Onoprienko se sentó silenciosamente cruzando los brazos y les dijo sonriendo: “Yo hablaré con un general, pero no con ustedes”. Aun así, no le quedó más remedio que confesar sus crímenes y dejar que aquellos le arrestasen.

En su declaración al juez, aparecerían otros nueve cadáveres cosechados a partir de 1989 en compañía de un cómplice, Sergei Rogozin, (quien también comparecería en el juicio).

Anatoli Onoprienko siguió los pasos del legendario Andrei Chikatilo. Ambos mataron al mismo número de víctimas, pero son muy diferentes. Chikatilo, ejecutado en 1994, era un maniaco sexual. Sólo mataba mujeres y niños, cuyos cuerpos violaba y mutilaba. A veces se comía las vísceras. Nada de esto aparece en el expediente de Onoprienko, un ladrón que mataba para robar, con inusitada brutalidad y ligereza, pero sin las escenas del maniaco sexual. Onoprienko supera a Chikatilo por el corto periodo en que realizó su matanza: seis meses frente a doce años.

Cuando ejecutaba a sus víctimas, el asesino seguía un mismo ritual: elegía casas aisladas, mataba a los hombres con un arma de fuego y a las mujeres y a los niños con un cuchillo, un hacha o un martillo. No perdonaba a nadie, después de sus asesinatos cortaba los dedos de sus víctimas para sacarles los anillos, o a veces quemaba las casas. Incluso mató en su cuna a un bebé de tres meses, asfixiándolo con una almohada.

Onoprienko, de 39 años, estatura media, aspecto de deportista, racional, educado, elocuente, dotado de una excelente memoria y desprovisto de piedad. Soltero, padre de un niño, reconoció haber tenido una infancia muy difícil: su madre había muerto cuando él tenía 4 años, y su padre y su hermano mayor lo habían abandonado en un orfanato. De adulto, para ganarse la vida, se había embarcado como marino y había sido bombero en la ciudad de Dneprorudnoye (dónde su ficha laboral le describe como un hombre “duro, pero justo”). Luego había emigrado al extranjero para trabajar de obrero durante ese tiempo, pero confesó que su fuente primaria de ingreso era criminal: los robos y asaltos.

El peritaje médico lo ha calificado como perfectamente cuerdo que puede y debe asumir las consecuencias de sus actos. El mismo se define como un “ladrón” que mataba para robar: “Mataba para eliminar a todos los testigos de mis robos”

Por este motivo puede ser condenado a la pena capital por crímenes premeditados con circunstancias agravantes. El presidente ucraniano, Leonid Kuchma, dijo que dará explicaciones al Consejo de Europa para violar en este caso la moratoria de ejecución de la pena de muerte que su país mantiene desde marzo de 1997. Gracias al convenio con el Consejo de Europa, 81 penas de muerte dictadas últimamente en Ucrania no se han ejecutado. La declaración del presidente Kuchma anuncia que se va a hacer una excepción con Onoprienko.

En un momento determinado de la investigación, el acusado afirmó que oía una serie de voces en su cabeza de unos “dioses extraterrestres” que lo habían escogido por considerarlo “de nivel superior” y le habían ordenado llevar a cabo los crímenes. También aseguró que poseía poderes hipnóticos y que podía comunicarse con los animales a través de la telepatía, además de poder detener el corazón con la mente a través de unos ejercicios de yoga.

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¿Enfermo mental o maniaco homicida? lo primero podría declararlo imputable, y lo segundo, condenarlo a la pena capital… el juicio, actualmente en curso, parece seriamente complicado.

Los psiquiatras, sin embargo, han diagnosticado que el hombre está perfectamente “cuerdo” y la mayoría quiere que pague por los homicidios. El mismo Onoprienko resumía así la filosofía de su carnicería:

“Era muy sencillo, los veía de la misma forma en que una bestia contempla a los corderos”.

 

El lunes 23 de noviembre de 1998, se iniciaba en la ciudad de Zhitomir (ex Unión Soviética), el juicio de un ucraniano acusado de haber asesinado a 52 personas, ante la celosa mirada de un público enloquecido que reclamaba la cabeza del acusado. Su calma contrastaba con la emoción de todos los presentes en la sala, en su mayoría jóvenes.

Después de confesar en una declaración entregada a la prensa por su abogado antes de la apertura del juicio, que no se arrepentía de ninguno de los crímenes que había cometido, Anatoli Onoprienko respondía dócilmente a las preguntas del juez; reconoció haber asesinado a 42 adultos y 10 niños, entre 1989 y 1996.

La parte acusadora ha pedido la pena de muerte, cuyo mantenimiento apoyan tres de cada cuatro ucranianos, según las encuestas, pero el verdadero problema en este complicado juicio, es impedir que el público linche al acusado. Complicado por su envergadura y duración (más de 400 testigos y por lo menos tres meses de declaraciones por delante), por sus gastos, pero también por la tensión que se respira entre los familiares de las víctimas, obligados a pasar cada día por un arco detector de metales, algo no tan corriente en ese país, mientras el acusado, encerrado en una jaula metálica, está prudentemente separado de la ira del público…

Las autoridades le describen como el asesino más terrible de la historia en Ucrania y de la antigua Unión Soviética, mientras que las familias de las numerosas víctimas lo califican de “animal”, “ser monstruoso” y “bestia demoníaca”.

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El juicio fue uno de los más complejos y costosos de la historia de la justicia ucraniana. Más de 400 testigos y centenares de especialistas pasaron por el estrado. El peritaje médico lo ha calificado como perfectamente cuerdo que puede y debe asumir las consecuencias de sus actos. El mismo se definía como un “ladrón” que mataba para robar. La acusación pidió pena de muerte por Onorpienko. Incluso, el presidente ucraniano, Leonid Kuchma, dio explicaciones al Consejo de Europa para violar en este caso la moratoria de ejecución de la pena de muerte que su país mantiene desde marzo de 1997. Al final se le declaró culpable pero la pena de meurte le fue conmutada por cadena perpétua.

 

 

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  1. Estos tipos que perdieron su lado “humano” (en el sentido más positivo del término) no tienen ni muestran arrepentimiento ni dolor, al contrario, vanagloriarse de su perversidad los hace sentirse más fuertes, justificando así sus vidas vacías.
    Terrible!…desgraciadas las familias que sufrieron las consecuencias de cruzárselo en su camino!

    como siempre, tus entradas son tan light como para distenderse! jejejeje

  2. Me ha gustado mucho tu entrada, pero hay algo que no me cuadra: un psicópata no espera treinta y nueve años para empezar a matar; sin embargo, una persona “normal” tampoco empieza una matanza de repente sin motivo aparente sólo para robar cuatro baratijas. ¿Seguro que son cuarenta y tres años? ¿No te habrás equivocado en la transcripción o algo?

    • Pues creo que está bien. Quien sabe como funciona la mente de esta gente y que chispa es la que les hace desencadenar todos estos actos salvajes.
      Pero tu reflexión es de lo más lógica.

      Un saludo

  3. esto te alluda a conocer las caras de los asesinos que se pudran en la carcel por lo que hisieron

  4. el tipo de persona que se esta hablando la deverioan de matar, no tiene corazon.

  5. Psicopatía…solo eso…la razón por la que pudo haber esperado tanto tiempo para iniciar su carrera delictiva puede haber obedecido a muchas cosas…pudo ser que desde pequeño haya tenido impulsos reprimidos por él mismo esperando que las cosas “mejoraran” al no ser así la decepción pudo provocar el puto de quiebre en su mente y anular las restricciones que él mismo se imponía, para ser un asesino no hay que ser perverso desde niño ni nada así…son mas bien como “bombas de tiempo” que al tener un punto culminante en sus vidas o algo que les haga perder la razón dejan salir todas sus frustraciones y utilizan a sus victimas para desquitarse de alguna forma de una sociedad que tiene lo que él nunca tuvo “familia”…como he dicho en algún otro comentario conozcan el sueño o la carencia de una persona y la conoceran de inmediato….¿y a ustedes que les hace falta?…dinero?…familia?…pareja?…hijos?…amor?…no odian de pronto a aquellos que tienen lo que ustedes siempre han deseado?….así pudo funcionar la “logica” de este tipo…creo que es una persona como todos nosotros que lamentablemente un mal día no pudo contener su alter-ego y aún peor…le encontró gusto….

    ATT:ABRAXAS…..
    wut_rammstein6hotmail.com
    el 6 es el aroba…problemas tecnicos jajajajaja

  6. o_o!! ke miedo…ke gente tan salvaje -o-

  7. Como él “semos muchos”, da igual 2 que 22. Las limitaciones sobre lo que se puede o no se puede hacer lo maneja la educación y las leyes de cada cultura o territorio, pero el instinto animal de las personas es el mismo, unos lo desarrollan y otros no. Para mantener un orden dentro de la sociedad se designa a unas personas (policía, ejercito, etc.) que representan a la autoridad, pero no dejan de ser personas como las otras, excepto en que éstas tienen licencia para matar y el resto no.
    El llamado psicópata o enfermo mental sólo es un bulo burocrático que permite evadirse de las responsabilidades legales a aquellas personas que saben hacerlo o pertenecen al estrato del poder. Si una persona no está impedida para perpetrar un delito tampoco lo está para cumplir el castigo estipulado para tal delito.
    Asesinos ocasionales o en serie hay más de los que se conocen, pues muchos asesinatos van encubiertos de suicidio, accidente o muerte natural. Antes había mucha más facilidad para asesinar sin ser descubierto, pero según cambian unas cosas también lo hacen otras, así algunos se adaptan a la perfección a los nuevos tiempos.
    Por tanto casos como el de Anatoly Onoprienko sólo destacan por la forma de ser llevados a cabo, y su espectacularidad, sin embargo sólo es una persona normal que se ha extralimitado con las normas sociales y lo más grave es que pone en entredicho lo que llamamos (o queremos creernos) ser “humano”.
    Saludos.

  8. Bueno como en todos los casos de asesinato y mutilacion en serie podria decir que onoprienko le gustaba lo que hacia y eso que escuchaba extraterrestres en su cerebro es de no reconocer la autentica maldad que brotaba sobre el una BESTIA DESENCADENADA yo diria que le dieran la pena de muerte es lo mas recomendable para escorias como esta


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  1. [...] Asesinos en seriO. Anatoly Onoprienko, “la bestia de Ucrania … [...]

  2. [...] ANATOLY ONOPRIENKO, LA BESTIA DE UCRANIA [...]

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